¿Cuál es tu verdadera magia?
- Hana Kanjaa y Eduardo Toledo
- 0 comments
En Thinking, usamos con frecuencia la expresión «saca tu magia» para esos momentos en los que se precisa recurrir a lo mejor de ti mismo, a tu esencia. Es lo que perdura en la mente de los demás cuando nos conocen por primera vez.
Pero, ¿cómo saber cuál es tu magia?
En cierto modo, la «magia» de cada persona es una combinación entre tus talentos y tu potencial. Por «talento» me refiero a algo en lo que eres bueno desde hace tanto que ya ni te acuerdas. Y, por «potencial», el atreverse, progresar y tener éxito.
Reconocerás tu magia porque cumple cinco condiciones:
Es algo innato en ti. Y no importa cuándo lo hayas descubierto.
Lo haces con facilidad, sin apenas esfuerzo.
Sabes reproducirlo en diferentes situaciones. No es algo en lo que «sonó la flauta».
Te resulta placentero.
El resto de personas lo reconocen en ti. La magia se ve, se reconoce y se aprecia por el resto de personas.
El problema principal con nuestra 'magia personal' radica en que invertimos una cantidad muy relevante de tiempo en áreas que simplemente no constituyen nuestra esencia, y probablemente nunca lo serán. Nos concentramos y dedicamos mucho esfuerzo a arreglar aspectos que 'no encajan', en lugar de potenciar y perfeccionar aquello en lo que realmente somos buenos y funciona para nosotros.
Una estrategia clave para las personas que logran alcanzar su máximo potencial es cuestionarse si realmente necesitan centrarse en sus 'puntos débiles'. Si identifican que no aporta valor o utilidad a su vida, normalmente deciden que esa no es la batalla en la que desean enfocarse y optan por reservar toda su energía para cultivar y potenciar sus puntos fuertes, su verdadera esencia y magia personal.
No queremos restar importancia al fortalecimiento de nuestros puntos débiles; más bien, se trata de alcanzar un equilibrio donde, si bien reconocemos y mejoramos nuestras flaquezas, estas no impacten negativamente en el desarrollo y el despliegue pleno de nuestras fortalezas.
Encontrar esa magia interior que nos define, a menudo es una tarea titánica. El estilo de vida que llevamos, donde las expectativas, el ruido externo y nuestras propias dudas pueden nublar nuestra claridad, nos impide muchas veces adentrarnos en un proceso de búsqueda interna que requiere autenticidad, autoexploración y coraje para desenterrar lo que nos hace auténticos y especiales.
Pero, aunque complejo, este viaje hacia nuestra magia interior es crucial. Cuando conectamos con aquello que nos hace únicos, experimentamos una sensación de plenitud y propósito.
¿Cómo podemos iniciar este camino de autoconocimiento y descubrimiento?
La rueda de la magia
Te proponemos un sencillo ejercicio para descubrir cuál es «tu magia». Quizá te resulte conocido porque es una adaptación del famoso «Ikigai», la palabra japonesa que significa «tu valor en la vida». Se trata de completar cuatro dimensiones de tu persona y encontrar el común denominador de todas ellas.
El primer paso es reconocer tus capacidades, lo que sabes hacer bien. Reflexiona sobre el resto de preguntas de este bloque.
El segundo paso está relacionado con tu parte más externa, por cómo quieres aparecer ante el mundo. El resto de preguntas te ayudarán a concretar esta parte.
El tercer paso apela a tu autenticidad, a tus valores personales. Responde a todas las preguntas para encontrar más claridad.
Y, en cuarto lugar, qué quieres dejar como legado, cómo te gustaría que te recordaran.
En conjunto, tenemos esta rueda de tu magia personal.
(Para los muy cafeteros, queremos aclarar que la elección de los colores no es arbitraria y tiene mucho que ver con los colores de Frederic Laloux, en su libro «Reinventando Organizaciones»).
Tu magia y algo más
Conocer tu magia personal supone una ventaja: puedes aumentar la confianza en ti mismo al saber con seguridad lo que otras personas valoran de ti y que, a lo mejor, nunca se te había ocurrido preguntarles.
Y al poner tu magia al servicio de tus objetivos personales, lograrás tu verdadero potencial.
Lamentablemente, esa magia se debilita si no la pones en práctica; así que toca ponerla en acción.
Esperamos que este ejercicio te ayude a encontrarla y, cuando lo hagas, úsala sin parar.
Y si te ha aportado valor, no te olvides de compartir el artículo con aquellas amigas y amigos a los que creas que les pueda servir.