Por qué las formaciones dejan una huella efímera y cómo solucionarlo
- Hana Kanjaa y Ana Corrales Heras
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Nos acercamos al final del año y te proponemos un ejercicio:
📔 Echa la vista atrás e intenta recordar las formaciones has hecho durante 2023, en un contexto profesional o personal.
Coge un folio y haz una lista.
Te esperamos.
¿Ya? Genial.
Ahora, te pedimos que revises esta lista despacio y que te tomes un tiempo para valorar la experiencia que has tenido con estas formaciones.
Es probable que esa lista refleje una variedad de experiencias: desde sesiones informativas y teóricas, hasta talleres prácticos y dinámicos.
Pero, ¿cuántas de esas formaciones realmente dejaron una huella, un aprendizaje duradero en tu vida?
¿Cuántas te brindaron oportunidades reales para aplicar lo aprendido?
¿Cuántas fueron más allá de la transmisión de meros conocimientos y te permitieron sumergirte en la práctica, desafiarte a ti mismo/a y aprender mediante la experiencia?
Quizá pocas porque, lamentablemente, el éxito de una formación suele medirse por la cantidad de información transmitida, y no por su impacto real en los participantes.
Y en Contexto Humano estamos trabajando para cambiar esto.
Porque creemos firmemente que la diferencia entre una formación que simplemente pasa por tu vida y otra que supone un punto de inflexión radica en su capacidad para integrar la teoría con la práctica y permitirte aplicar los aprendizajes.
¿De qué sirve leerte un libro de cocina si luego no te arremangas y te pones a cocinar la receta?
De poco.
Porque la teoría proporciona el marco, pero la práctica es lo que verdaderamente te sumerge en la experiencia.
La experiencia no solo facilita la retención de la información, sino que también fomenta el desarrollo de habilidades.
Y es justo en ese aspecto donde casi todas las formaciones cojean: pocas son capaces de convertir el proceso de aprendizaje en una experiencia.
Piénsalo.
En el mar de formaciones que probablemente hayas hecho este año, probablemente solo recuerdes aquellas que te ofrecieron la oportunidad de aplicar lo que ibas aprendiendo en escenarios reales.
Es en esta sinergia entre teoría y práctica donde reside el verdadero valor de una formación.
En la integración orgánica de conceptos abstractos con la aplicación práctica, es donde el aprendizaje adquiere un significado más profundo y duradero.
A lo largo de este artículo vamos a explorar el impacto de esta integración en el ámbito educativo y profesional, abordando los desafíos comunes que enfrentan las formaciones habituales y cómo superarlos para lograr una experiencia formativa más enriquecedora y efectiva.
Desafíos Comunes y Soluciones de Impacto
Falta de Relevancia vs. Personalización. Busca formaciones que se conecten con tu vida laboral o personal. Opta por aquellas que ofrecen ejemplos y casos prácticos que puedas aplicar directamente en tus responsabilidades diarias. La personalización potencia la conexión entre lo que aprendes y cómo lo aplicas en tu entorno.
Participación Pasiva vs. Interacción Activadora. Las formaciones que fomentan la interacción y el intercambio de ideas son muy valiosas. Elige sesiones con dinámicas grupales, casos de estudio o ejercicios prácticos. La participación activa enriquece tu experiencia, permitiéndote aprender de forma más dinámica y práctica.
Duración Inadecuada vs. Modularidad Ajustada. ¿Qué sientes cuando ves que una formación que estás llevando a cabo respeta tu tiempo y tu capacidad de atención y no solo la transmisión de contenido? En este sentido, puedes priorizar las formaciones que ofrezcan sesiones más cortas o segmentadas que se ajusten a tu agenda. Esta flexibilidad te permite absorber mejor la información sin interrumpir tus responsabilidades diarias.
Falta de Seguimiento vs. Evaluación Continua. Busca oportunidades de evaluación continua. Elige formaciones que implementen sistemas de seguimiento para verificar cómo aplicas lo aprendido en tu desempeño laboral. Esta retroalimentación te ayuda a mejorar constantemente y a aplicar de forma efectiva lo que aprendes.
Tecnología Obsoleta vs. Herramientas Innovadoras. La tecnología es una gran aliada de los proceso de aprendizaje. Utiliza plataformas de aprendizaje en línea, simuladores o herramientas de gamificación accesibles y fáciles de usar para mejorar tu experiencia de aprendizaje.
Evaluación Limitada vs. Retroalimentación Constructiva. Las formaciones que incluyen evaluaciones continuas y feedback te permiten entender mejor tus áreas de mejora y esta información te ayuda a mejorar y crecer en tus habilidades y conocimientos.
Desconexión con Objetivos Personales vs. Relevancia Personal. Tu tiempo es muy valioso así que intenta priorizar formaciones que se estén alineadas con tus objetivos personales y profesionales. Esto te permitirá identifica cómo los nuevos conocimientos que vas adquiriendo impactarán en tu desarrollo personal y profesional.
Estas recomendaciones surgen de nuestra humilde experiencia en el trabajo diario con diversas empresas, y en Contexto Humano reconocemos la importancia de abordar estos aspectos con un enfoque adaptado a las necesidades específicas de cada contexto u organización.
Y con el año nuevo a la vuelta de la esquina, en Contexto Humano estamos trabajando con mucha ilusión con el objetivo de desafiar las convenciones de las formaciones tradicionales y presentar un enfoque nuevo y fresco, más adaptado al tiempo que estamos viviendo, y que creemos que redefinirá el significado del aprendizaje experiencial.
Estamos deseando contarte de qué trata y si tú quieres saber más, solo tienes que darle a “me gusta” a esta publicación y así lo sabremos.
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El equipo de Contexto Humano